Evitar que mi instinto me lleve a construir de nuevo la pared. Recordar que los puentes acercan a la verdad, hacen la vida más tolerable. Permiten interpretar, adaptar, entender, conocer, aprender, compartir, discernir.
Disminuir la velocidad con la que mi cerebro recorre las opciones. No es acorde a aquella con la que mi corazón las siente. Esa brecha no es positiva, produce tensiones destructivas (tanto para un lado como para el otro).