"Si llamamos pasión al interés en el cual la individualidad entera se entrega, con olvido de todos los intereses múltiples que tengo o puedo tener, y se fija en el objetivo con todas las fuerzas de su voluntad, y concentra en ese fin todos los apetitos o energías, debemos decir que nada grande se ha realizado en el mundo sin pasión"
Hegel.
Los ojos son las ventanas del alma. Las pasiones se descubren con sólo mirarlos. El brillo, la luz, la calidez... hasta el color les cambia. Acostumbrados, están expuestos a amores, dolores y colores muchísimas veces por minuto, pero recuerdan sólo una parte. La atención es ecléctica: puede que hayan visto algo por fracciones de segundo y aún así lo retienen para siempre. La voluntad es una de las fuerzas más grandes que tenemos, y encaja en todos los escenarios. Puede que a veces quede en el fondo de la alacena, pero es elemental si se quiere algo grande. Es tan natural actuar a través de ella, como apreciarla en los demás.
En los ojos hay muchas pistas, pero también respuestas, aunque sólo si se observa desde el corazón.
"Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos".
Antoine de Saint-Exupéry.