En cierta manera, me preocupa cómo la historia se repite.
Cuando tomo decisiones y convivo con ellas por un tiempo suficientemente largo, si aparecen efectos que implican que hubo errores de base me cuesta mucho admitirlos. En especial cuando se trata de cosas que hacen a lo que me gusta pensar como "mi forma de ver el mundo".
La libertad individual es crítica para el desarrollo (y el éxito) en cualquier actividad. Es lo que permite tomar responsabilidad por los actos, y también sobre el "1 - x", que es el famoso ejercicio de renuncia con el que en general no queremos encontrarnos.
Yo me siento libre, más libre que nunca gracias a haberme aceptado y reconocido completamente. Y me hago cargo de cada decisión que tomo, de cada cosa que digo. Y no me gusta equivocarme pero a la vez me siento lo suficientemente fuerte como para admitir errores. Pasa que cuando se trata de ir en contra de cosas que considero básicas... flaqueo. Quiero encontrar motivos paralelos que me lleven a pensar de cierta forma.
Esta vez no hay motivos paralelos. Sabiendo que no estaba balanceado elegí avanzar. Yo sabía que no estaba balanceado y elegí hacerlo igual por mí. Además hay una especie de esperanza de tener el poder de cambiar las cosas, de generar en el otro, de "salvar". Hopeless, because sooner or later, pretending gets exhausting and you will try to go and get out of the shit you got yourself into by pretending. Too late. Too hurt. Too sad.
sábado, 2 de julio de 2016
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