Vida de consumo - Zygmunt Bauman.
lunes, 22 de julio de 2013
Mirar a los ojos.
"En Soziologie der Sinne ['Sociología de los Sentidos'], Georg Simmel señala que al mirar a otra persona, de una u otra manda develamos nuestro propio ser. Esa mirada que deposito sobre el otro con la esperanza de entrever lo que piensa o siente en ese momento es necesariamente expresiva, y las recónditas emociones que se manifiestan no son fáciles de controlar o camuflar (a menos que uno sea un actor consumado). Tiene sentido entonces hacer como el avestruz, enterrar la cabeza y bajar la mirada, nunca mirar a los ojos, y hacer de mi yo interior (o más puntualmente de mis pensamientos íntimos y emocionales) algo invisible, inescrutable..."
martes, 4 de junio de 2013
The road ahead or the road behind.
George Moriarty.
Sometimes I think the Fates must
Grin as we denounce and insist
The only reason we can’t win
Is the Fates themselves that miss
Grin as we denounce and insist
The only reason we can’t win
Is the Fates themselves that miss
Yet there lives on an ancient claim
We win or lose within ourselves
The shining trophies on our shelves
Can never win tomorrow’s game
You and I know deeper down
There’s always a chance to win the crown
We win or lose within ourselves
The shining trophies on our shelves
Can never win tomorrow’s game
You and I know deeper down
There’s always a chance to win the crown
But when we fail to give our best
We simply haven’t met the test
Of giving all, and saving none
Until the game is really won
We simply haven’t met the test
Of giving all, and saving none
Until the game is really won
Of showing what is meant by grit
Of fighting on when others quit
Of playing through, not letting up
It’s bearing down that wins the cup
Of taking it and taking more
Until we gain the winning score
Of fighting on when others quit
Of playing through, not letting up
It’s bearing down that wins the cup
Of taking it and taking more
Until we gain the winning score
Of dreaming there’s a goal ahead
Of hoping when our dreams are dead
Of praying when our hopes have fled
Yet losing, not afraid to fall
If bravely, we have given all
Of hoping when our dreams are dead
Of praying when our hopes have fled
Yet losing, not afraid to fall
If bravely, we have given all
For who can ask more of a man
Than giving all within his span
Giving all, it seems to me
Is not so far from victory
Than giving all within his span
Giving all, it seems to me
Is not so far from victory
And so the Fates are seldom wrong
No matter how they twist and wind
It is you and I who make our fates
We open up or close the gates
On the road ahead or the road behind.
No matter how they twist and wind
It is you and I who make our fates
We open up or close the gates
On the road ahead or the road behind.
lunes, 29 de abril de 2013
Tus ojos.
"Si llamamos pasión al interés en el cual la individualidad entera se entrega, con olvido de todos los intereses múltiples que tengo o puedo tener, y se fija en el objetivo con todas las fuerzas de su voluntad, y concentra en ese fin todos los apetitos o energías, debemos decir que nada grande se ha realizado en el mundo sin pasión"
Hegel.
Los ojos son las ventanas del alma. Las pasiones se descubren con sólo mirarlos. El brillo, la luz, la calidez... hasta el color les cambia. Acostumbrados, están expuestos a amores, dolores y colores muchísimas veces por minuto, pero recuerdan sólo una parte. La atención es ecléctica: puede que hayan visto algo por fracciones de segundo y aún así lo retienen para siempre. La voluntad es una de las fuerzas más grandes que tenemos, y encaja en todos los escenarios. Puede que a veces quede en el fondo de la alacena, pero es elemental si se quiere algo grande. Es tan natural actuar a través de ella, como apreciarla en los demás.
En los ojos hay muchas pistas, pero también respuestas, aunque sólo si se observa desde el corazón.
"Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos".
Antoine de Saint-Exupéry.
domingo, 6 de enero de 2013
Observar.
Una corriente de agua rompe contra la piedra y sigue su camino. Una hoja salta al vacío, abandonando a su árbol. Una nube viaja. Un perro se sumerge para aplacar su sed, y luego volver a casa. Un bebé se ríe, ¡qué ácido el limón!. La playa desierta, al alba, esperando lo que se desea, deseando lo que se espera... El agua, helada, transparente, llena de espuma y fuerza.
Cada hecho, objeto y sentir, merece atención.
Nada analítico ni intento de racionalización, simplemente observar.
Cada hecho, objeto y sentir, merece atención.
Nada analítico ni intento de racionalización, simplemente observar.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Dejate de joder con los dolores dulces.
Nunca pensé que despedirme sería tan doloroso. Creí que como ya me había planteado el dolor a sentir, estaba minimizado a su expresión más ínfima. Consideré con firmeza la posibilidad de que todo ya había sucedido, y que lo que faltaba era simplemente la reafirmación.
Pero, una vez más, mi plan fue insuficiente. Las restricciones que planteé no alcanzaron para contener lo que las variables adjudicaron al modelo. Y me sobrepasó. Me sobrepasa. Pensar que no te veo de nuevo, que se acabó el "Florcita", que ya no hay más "pelotuda. ¿cuándo volvés?" ni historias sobre zainos, San Julián y familias desconocidas... Me parte el alma (ni hablar de mi corazón). Y se me da por tus amigos... bien Walker.
Gracias por enseñarme a cuidar mi jardín. A entender que siempre hay lugar para reflexionar y volver, y conseguir perdones sinceros y valientes. Que la plata no hace a la felicidad. Que los perros son los mejores amigos que se pueden tener. A comprender que la vida da múltiples oportunidades para crecer. Y que más vale morir de pie que vivir de rodillas (¿cola de león o cabeza de ratón?).
Te voy a extrañar para siempre. Y para siempre vas a vivir en mí. Soy un calco, tu fiel expresión en gran cantidad de sentidos. Me enorgullece más allá de tus errores y aciertos. Sé que tengo mi camino.
Te amo abuelo.
Siempre tuya.
Florcita.
Pero, una vez más, mi plan fue insuficiente. Las restricciones que planteé no alcanzaron para contener lo que las variables adjudicaron al modelo. Y me sobrepasó. Me sobrepasa. Pensar que no te veo de nuevo, que se acabó el "Florcita", que ya no hay más "pelotuda. ¿cuándo volvés?" ni historias sobre zainos, San Julián y familias desconocidas... Me parte el alma (ni hablar de mi corazón). Y se me da por tus amigos... bien Walker.
Gracias por enseñarme a cuidar mi jardín. A entender que siempre hay lugar para reflexionar y volver, y conseguir perdones sinceros y valientes. Que la plata no hace a la felicidad. Que los perros son los mejores amigos que se pueden tener. A comprender que la vida da múltiples oportunidades para crecer. Y que más vale morir de pie que vivir de rodillas (¿cola de león o cabeza de ratón?).
Te voy a extrañar para siempre. Y para siempre vas a vivir en mí. Soy un calco, tu fiel expresión en gran cantidad de sentidos. Me enorgullece más allá de tus errores y aciertos. Sé que tengo mi camino.
Te amo abuelo.
Siempre tuya.
Florcita.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Verdad(es)
Le dieron a cada uno un cristal, sin instrucciones y en secreto. Algunos lo escondieron con recelo, otros lo atesoraron, y muchos corrieron para contarle al mundo acerca del regalo recibido. ¿Sirve para prender fuego? No, seguro es para cortar... ¿o en realidad es un diamante, que podría vender?
Sólo algunos notaron la hendidura que convertía el liso cristal en ventana, y aunque les contaron a los demás, no todos creyeron. Unos pocos se animaron a abrir. Cuando lo hicieron, se iluminaron, y entonces otros quisieron ver también. Pero cada uno era el único que podía encontrar la muesca de su cristal: dos o tres se atrevieron a invertir su tiempo (preciado y efímero) en rastrear cada recoveco del mínimo cristal hasta encontrarla.
Y cómo disfrutaron al ver esa hendidura... casi tanto como cuando la abrieron.
Entonces, supieron. Por la ventana se veía una fracción de la realidad. Si lograban amalgamar lo que cada uno percibía, podrían admirar la totalidad. Hubo quienes observaron que era caleidoscópica. Con la calma, el cambio; con la tormenta, el cambio; con la brisa, el cambio; con el amanecer, el cambio: así, nunca podrían conocerla en forma absoluta. Pero al menos conocerían una parte. Desde entonces, buscan que todos abran y compartan lo que esconden su cristales.
"La verdad es multidimensional y, en asuntos de este tipo, las diferencias de aproximación a la verdad pueden justificarse sobre la base del gusto o la agudeza de percepción".
Charles P. Kindleberger.
Sólo algunos notaron la hendidura que convertía el liso cristal en ventana, y aunque les contaron a los demás, no todos creyeron. Unos pocos se animaron a abrir. Cuando lo hicieron, se iluminaron, y entonces otros quisieron ver también. Pero cada uno era el único que podía encontrar la muesca de su cristal: dos o tres se atrevieron a invertir su tiempo (preciado y efímero) en rastrear cada recoveco del mínimo cristal hasta encontrarla.
Y cómo disfrutaron al ver esa hendidura... casi tanto como cuando la abrieron.
Entonces, supieron. Por la ventana se veía una fracción de la realidad. Si lograban amalgamar lo que cada uno percibía, podrían admirar la totalidad. Hubo quienes observaron que era caleidoscópica. Con la calma, el cambio; con la tormenta, el cambio; con la brisa, el cambio; con el amanecer, el cambio: así, nunca podrían conocerla en forma absoluta. Pero al menos conocerían una parte. Desde entonces, buscan que todos abran y compartan lo que esconden su cristales.
"La verdad es multidimensional y, en asuntos de este tipo, las diferencias de aproximación a la verdad pueden justificarse sobre la base del gusto o la agudeza de percepción".
Charles P. Kindleberger.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Ambición.
Medir las ambiciones para encontrar el punto justo. Sin techos, sin rencores, sin lamentos ni arrepentimientos. Sin nostalgia por el camino que no se eligió. Con la tranquilidad de dejar todo en cada segundo. Con la consciencia libre. Y vivir.
Examina los anales de la historia, recuerda lo sucedido en el ámbito de tu propia experiencia, considera con atención la conducta de casi todos los grandes desafortunados, tanto de la vida pública como de la privada, sobre los que hayas leído, oído hablar o recordado; y verás que las desgracias de una gran parte de ellos derivan de no saber cuándo estaban bien, cuál era el momento de quedarse quietos y darse por satisfechos.
Adam Smith - Teoría de los sentimientos morales.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar... Pasar haciendo caminos. Camino sobre la mar.
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