Todos los días, meses, semestres y años, a principios o fines, surgen planes y proyectos sobre gran variedad de temas (vida personal, profesional, académica; en todos los niveles o en algunos). Desde objetivos generales hasta específicos, a corto y a largo plazo.
Los procesos decisorios en un contexto de infoxicación (intoxicación causada por el exceso de información) se complejizan. La multiplicidad de datos históricos, predicciones y variables aleatorias produce variedad de reacciones. Entre ellas, el intento de controlar todo lo que puede suceder a través de un mapa completo de información, meter en cajas a las decisiones, y seguir. Pero la realidad misma indica que ese sistema es inútil. Es inválido. Y es insuficiente. Porque el mundo conspira para que seamos felices, y lo logra a través del "no saber".
La grilla que permite generar una posición relativamente clara respecto de la realidad ayuda. Porque una leve estructuración es necesaria para interpretar y actuar tanto proactiva como reactivamente buscando el mejor resultado posible. Pero sólo es positiva su inclusión en nuestros modelos mentales si se acepta la incertidumbre, y si se piensa no sólo en forma analítica sino también sistémica (no sistemática).
Sócrates ya lo explicó perfectamente: "Sólo sé que no sé nada". Calmar el afán de conocimiento y aprendizaje, en cierto punto, sosiega la ansiedad (junto con la angustia que ésta conlleva). Y eso es justamente mi esfuerzo más grande en la actualidad: lograr mayor inteligencia emocional.
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