El punto no tiene longitud, ni altura, ni profundidad. Pero, a la vez, marca inicio, continuidad y fin.
Si se piensa en un universo de puntos, el tiempo y el espacio aún no han comenzado.
Es potencia de direcciones, de sentidos, de formas. Infinitas posibilidades esperando explotar, encerradas y germinando.
Si se piensa en un universo de puntos, el tiempo y el espacio aún no han comenzado.
Es potencia de direcciones, de sentidos, de formas. Infinitas posibilidades esperando explotar, encerradas y germinando.
En su conjunto, deben conformar un cuadro que tenga sentido. El desafío es que la configuración en general se evidencia luego del diseño. La fusión entre pensar y hacer dibuja por la mente, el cuerpo y el corazón. Integral, profundo, inesperado.

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