jueves, 26 de septiembre de 2013

Charles Chaplin.

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre: autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es saber vivir!


No debemos tener miedo de cuestionarnos. 
Hasta los planetas chocan, y del caos nacen las estrellas.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Órbitas.

¿Cómo se cambia de círculo? Para saltar a una órbita más lejana, la distancia entre el núcleo y el objeto que orbita tiene que ser menos fuerte. 
¿Cómo se aminora la intensidad del vínculo? No hay recetas. Volver a empezar, corregir y avanzar. Un nudo no se desata mirando, sino haciendo... Habrá que hacer.


Soltar. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

The sound of silence.

En los momentos únicos no hay palabras, sólo silencio.

Machu Picchu fue un claro ejemplo. El Chaltén ni hablar. 
En situaciones, los ojos y los abrazos me pueden dejar sin palabras, y sin aviso. Ni hablar si están hablando de cariño o de dolor. Últimamente fue todo un desafío seguir hablando en esos momentos. Antes me quedaba, frenaba. Con el tiempo, decidí avanzar (en una especie de "no matter what", sincericidio, riesgo. Muy difícil, sobre todo porque involucra aceptar matices y porque el silencio tiene magia que con palabras no se puede ni aproximar.