Creo que pensé mil veces en cómo hacer para evadir el dolor de la desilusión y la decepción, es no esperar nada de nadie. Porque llegado a ese punto, todo sorprende y no tiene comparación, porque el ideal psíquico que uno plantea normalmente cuando espera las cosas, no está, no existe, está bloqueado por ahí y a veces ni se sabe que está hasta que surge la situación que denota su existencia.
Tomar esta determinación, resulta extremadamente doloroso, cruel y triste, y sin querer me hace sentir desilusionada y decepcionada. Paradójico, porque son los sentimientos que de los cuales estoy intentando escapar y huir.
Asique mientras escribo esto, bajo la cabeza y sin intención y de verdad intentando agarrar fuerzas de algún lugar para poder encontrar ese castillo donde se esconde la respuesta a este tipo de preguntas, decido continuar caminando por esta ruta, que me obliga a esperar cosas para después decepcionarme, y esperar y decepcionarme de nuevo, y esperar y decepcionarme una vez más..
Y así me toca, y en esto ando. Porque a esta conclusión llegué hace bastante tiempo, pero siempre tuvo un sabor amargo, esa vana idealización del poder mental que no sirve más que para recordar que uno no puede hacer lo que se le canta la gana sino que todas las acciones dependen de cuestiones externas e internas que condicionan todo y lo hacen como es, como va a ser y como fue.
Eso no me arregla (eso no me arregla a mi).-
martes, 17 de julio de 2007
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