El afonismo como somatización es algo habitual por esos días. Las paredes crecen a pasos agigantados, se arman con mucha facilidad y es bastante difícil desarmarlas (sobre todo cuando las ganas no son suficientes, o no se ve el punto, o esos impedimentos...).
La ausencia que ya pasó, no puede llenarse en el presente. Porque en el momento en que fue necesitado el relleno fue antes, no es ahora. Y entonces no sirve que ahora intente aparezca en plan de super-héroe, porque su momento de aparecer no es este, porque ahora ya no hace falta, y aunque el agujero nunca se llenó (ni cuento con esperanzas de que se vaya a llenar en algún momento), ya duele mucho menos (vuelve cuando cae el sol y el crepúsculo muestra las cuestiones más profundas de uno).
miércoles, 21 de noviembre de 2007
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