El viento erosiona este suelo con mucha fuerza
Hasta dejar nada en la superficie (ni aquello con la mejor raíz)
Parece que no, pero siempre algo prevalece.
Se va con uno, está en el aire, no está a la vista, pero está.
Viaja con uno hasta que empieza la reconstrucción,
hasta que se juntan fuerzas para hacerlo.
Y a eso se le suma lo nuevo.
Lo que arrastró el viento hacia acá.
Yo sé lo que es que parezca que todo está perdido. Que parezca que no se tiene nada, que nada es propio y todo es accidente, casualidad, ocasional. Y sé que el proceso de salir de esa es complicado y muy extenso, muy denso y cansador.
Lo estoy pasando.
En algún lugar quiero creer que todo pasa. Pero no tengo certezas (las certezas no existen). Y cada día me aseguro más que cada vez que se cree que todo está perdido, se rasga algo en el interior. Y eso no cicatriza, y queda para siempre aunque sea una marquita. Y cada vez que la ves, te acordás, y revivís un poco el momento. Y vuelve el pesar...
En esto estoy.
lunes, 7 de abril de 2008
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1 comentario:
mucha razón tenes en este escrito
en cuanto a lo de querer saber quien soy me llamo la atención dudo que nos conoscamos.
que andes bien :)
besos
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