martes, 31 de julio de 2007

Jim Morrison.


Excelentes frases elaboraste y excelentes poesías compusiste (transformadas o no en canción). Defendías con argumentos todo lo que creías, sin importar si era absurdo o incoherente para los demás o no. Lejos, uno de los hombres más hermosos que existieron alguna vez. Y en lo que respecta a The Doors, estoy en proceso de descubrimiento todavia.

People are strange, when you're a stranger.
Faces look ugly, when you're alone.

James Douglas Morrison.
Estados Unidos, Melbourne, 08-12-1943.
Francia, París, 03-07-1971.

miércoles, 25 de julio de 2007

Soledad.

Me gusta muy poco verme rodeada de multitudes, estar con mucha gente en cualquier lugar, no poder caminar libremente porque hay demasiadas personas. Prefiero la soledad. Y siempre que me toca debatir entre estar sola y acompañada, siempre eligo la soledad. Será que tengo aspectos de hermitaña, no sé. Pero es algo que siempre preferí. Porque cuando podés elegir está mejor la cosa que cuando estás solo porque no hay nadie alrededor para permitirte tomar decisión alguna.
De todas maneras creo que la soledad puede carcomer a la persona completa de un modo espeluznante en varias ocasiones. Cuando uno no elige estar solo pero por cuestiones de distancia (física o no), y cuando uno no se da cuenta de que estar solo en determinada situación devastadora, no está haciendo más que hundirlo un poquito cada vez más.

Morí sin morir y me abracé al dolor
Y lo dejé todo por esta soledad.

viernes, 20 de julio de 2007

Amistad.

Para mí, la amistad es dar todo hasta el punto en el cual quizás ya no tenés nada. Sin fijarte si recibís relativamente una porción de lo que estás dando, ni reprochar esas cosas tan poco importantes en relación a los beneficios que puede darte.
Por lo tanto, un amigo posta es ese que si está viviendo en Jujuy y vos en Tierra del fuego, y tenés algún tipo de problema y lo llamás, y en el primer medio de transporte que pueda, llega a tu casa, te da un abrazo y se queda con vos hasta que estés medianamente encarriladito otra vez. El que sabe o cree saber qué es lo que necesitás, lo que querés, lo que te pasa, y todas esas cosas que uno cree que son misterio y no de saber popular por escribirlo de algún modo.
Después existen otro tipo de amigos, esos que son para salir de joda, para escabiar, para hablar pavadas, para recomendarse cosas o hablar sobre arte, tecnología e invenciones, para tomar la leche o tocar un instrumento, para inventarse cosas y hablar como si nadie entendiera de lo que están hablando, para jugar, para reírse o discutir. Y esos no son menos de verdad que el otro, pero por alguna razón, ese tiene un párrafo aparte. Quizás porque yo considero a los demás medio efímeros y al otro medio por un tiempo largo (pero nada para siempre). Igual todos tienen algo en común: todos iluminan, todos irradian esa luz que despierta cosas buenas adentro, aunque sea por ínfimos tiempos pero levantan el espíritu con una magnanimidad impresionante.
No sé bien que pienso sobre que haya un día para los amigos, pero todo bien con el día. Aunque creo que es un tanto innecesario, no está de más.

miércoles, 18 de julio de 2007

Luca Prodan.


Cómo me llamás la atención tano pelado. Cuánto llegan tus letras y tu música tan revolucionaria, mística y avanzada para tu época. Qué enorme cantidad de cosas sobre vos son incógnitas o lo que uno quiere creer que sabe de vos por lo que los demás escriben o dicen..


Los lentes son por el sol,
y para la gente que me da asco.


Luca George Prodan.
Italia, Roma, 17-05-1953.
Argentina, Buenos Aires, 22-12-1987.

(Gracias Igna por la observación, ya está.)

martes, 17 de julio de 2007

Desilusión.

Creo que pensé mil veces en cómo hacer para evadir el dolor de la desilusión y la decepción, es no esperar nada de nadie. Porque llegado a ese punto, todo sorprende y no tiene comparación, porque el ideal psíquico que uno plantea normalmente cuando espera las cosas, no está, no existe, está bloqueado por ahí y a veces ni se sabe que está hasta que surge la situación que denota su existencia.
Tomar esta determinación, resulta extremadamente doloroso, cruel y triste, y sin querer me hace sentir desilusionada y decepcionada. Paradójico, porque son los sentimientos que de los cuales estoy intentando escapar y huir.
Asique mientras escribo esto, bajo la cabeza y sin intención y de verdad intentando agarrar fuerzas de algún lugar para poder encontrar ese castillo donde se esconde la respuesta a este tipo de preguntas, decido continuar caminando por esta ruta, que me obliga a esperar cosas para después decepcionarme, y esperar y decepcionarme de nuevo, y esperar y decepcionarme una vez más..
Y así me toca, y en esto ando. Porque a esta conclusión llegué hace bastante tiempo, pero siempre tuvo un sabor amargo, esa vana idealización del poder mental que no sirve más que para recordar que uno no puede hacer lo que se le canta la gana sino que todas las acciones dependen de cuestiones externas e internas que condicionan todo y lo hacen como es, como va a ser y como fue.


Eso no me arregla (eso no me arregla a mi).-

jueves, 12 de julio de 2007

Relatividad (en sucesos)

Es increíble como de un momento a otro uno deja de estar convencido en las cosas que solía estarlo. Sobre todo si son cosas poco relevantes, porque causan menos desilusión ya que uno siempre cree que tiene razón o quiere tenerla, por lo menos uno con mis características.

Hace un ratito estaba convencida de que no iba nunca a poder terminar el sudoku que me desafía infumable en el escritorio, pero recién acabo de embocar un número que indudablemente me abrió el juego una vez más y empecé a meter los correlativos de la columna y después de los cuadrados vecinos.
Hace miles de años, el centro del universo era la tierra, hace 500 años era obvio que la tierra era plana. Siempre existen cosas que son "hechos" pero pueden ser derribados muy simplemente, con refutaciones de cualquier índole. Es todo extremadamente relativo.

No puedo entender como esas cosas son así de relativas, como todo cambia de persona en persona, de generación en generación, por sociedades, naciones y continentes, según millones de cosas y condiciones.
Pero acepto que es así, y no me molesta ni un poquito. Porque la diversidad está copada, y no necesariamente está bueno que los demás coincidan con uno. Porque no discutir hace que todo sea aburrido, y es malísimo no poder nunca dar la opinión porque el otro ya sabe todo lo que le podés llegar a decir.

We have a reason to ban our heart,
we have a reason to change our minds.

Suerte.

La suerte según el diccionario:
Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede.
Casualidad a que se fía la resolución de algo.

Alguna vez me dijeron que la suerte no existe, que es para los cobardes o fracasados, no recuerdo con exactitud. Pero yo sí creo que existe. Aunque no le fío nada, y creo que la porción de suerte que tenemos, tiene una serie de condiciones mínimas de las cuales parte, y por lo tanto todos tenemos un poquitín de suerte para cada uno de nosotros.

Buena suerte y más que suerte, sin alarmas.

lunes, 9 de julio de 2007

Olvidos

Algunas veces uno anda medio volado, nunca sabe bien donde está y aunque crea saberlo, nunca es lo suficientemente seguro (al igual que estar bien, uno nunca puede estar completamente bien, es como una regla, yin yang).
A veces es porque uno se cuelga pensando en cualquier cosa, encerrado en su libertad, maquinando sobre todo (sobre cómo los monitos crecemos, cómo nos modificamos, qué es esto o aquello, por qué las cosas son como son, infinidad de pensamientos).
Otras veces está tan concentrado en vivir alejado de la irrealidad y la fantasía que se vuelve obsoletamente encargado de estar tocando el piso siempre (intentando, en verdad).
Muchas veces está envuelto en sus quimeras, pero otras está en su lugar (ese que cada uno tiene adentro, en ese donde nada te toca).
Existen cosas que tienen la facultad de hacerte tocar el piso, volver a un nivel medio donde estés medianamente estabilizado.
Como también existen algunas que te hacen reaccionar cuando estás muy equivocado con lo que estás diciendo. Y esas cosas tienen la habilidad de permanecer siempre en el mismo lugar por más que uno a veces no las encuentre (porque a decir verdad, nosotros somos bastante desorientaditos con las cosas que guardamos en cajones y después no sabemos donde buscar pero casi siempre eso es culpa de los demás mágicamente). O no las vea (y ahi si bien es un poquito más complicado porque ya no depende de algo interno, alguien aparece y te hace acordar de cómo se toman las perspectivas necesarias para encontrar las cosas esas que guardaste en donde no te acordás).
Dependen de las personas esas cosas.
Yo la mayoría del tiempo me olvido de algo. Y lo que más me sirve para acordarme quien quiero ser, quien soy y quien era, son los abrazos. Y las perspectivas. Y el mar y el frío. Y el sol. Y a veces los recuerdos.


Y si tu corazón ya no da más,
si ya no existe conexión con los demás.

Si estás igual que un barco en altamar,
tirate un cable a tierra.

miércoles, 4 de julio de 2007

María Florencia y sus luchas con la hidra

Ser una hidra es fácil pero matarla no, porque si bien hay que matar a la hidra cortándole sus numerosas cabezas (de siete a nueve según los autores o bestiarios consultables), es preciso dejarle por lo menos una, puesto que la hidra es el mismo Lucas y lo que él quisiera es salir de la hidra pero quedarse en Lucas, pasar de lo poli a lo unicéfalo. Ahí te quiero ver, dice Lucas envidiándolo a Heracles que nunca tuvo tales problemas con la hidra y que después de entrarle a mandoble limpio la dejó como una vistosa fuente de la que brotaban siete o nueve juegos de sangre. Una cosa es matar a la hidra y otra ser esa hidra que alguna vez fue solamente Lucas y quisiera volver a serlo.

Julio Cortázar, cambiame los Lucas por María Florencia la próxima vez. Ese fragmento de Un Tal Lucas me identifica de pies a cabeza. Y ya escribí sobre él en mi fotolog pero me importa poco y nada.
Es muy difícil contrarrestarse cuando uno tiene distintos puntos en la interioridad que se contradicen constantemente. Cuando uno no quiere hacer las cosas que siempre hace, cuando siente presiones externas o internas por cambiar cosas que forman parte de uno y no se pueden cambiar.
Es muy difícil decir: hoy quiero que salga la yo que no planea nada, que es espontánea todo el tiempo; o, hoy quiero que salga la yo que no deja de reírse y hacer reír a los demás, la que siempre anda con buena onda y sonrisa Colgate las veinticuatro horas del día.
Uno es todo lo que uno es. Todas y cada una de sus partes. De nada vale falsear que uno no es lo que es. Tiene que ser como es. Todo el tiempo. No pretender. No inventar. No decir cosas que no piensa. No.
A bancársela como es. Las personas no podemos cambiar, es así. Podemos modificar fracciones de nuestras cosas, pero esas partes de la interioridad, como las cabezas de la hidra que forman a uno, esas, esas no se pueden ni modificar, ni vender, ni comprar, ni pretender. Porque siempre salta la esencia de cada uno, al principio o al final, en cualquier momento.
Asique no. Yo y mi hidra somos lo mismo. A veces nos falta un poquito de coordinación para que las metas grupales se cumplan con algo más de productividad y eficiencia, pero son cosas limables.


ALL IN ALL IS ALL WE ARE.-

Tal cual Kurt Cobain, tal cual.

lunes, 2 de julio de 2007

Hoy.-

Hace un año. Domingo. Las cosas en las que creía, confiaba y recaía sin dudar, y creía que era algo compartido. Mis principios, mis ideales, muchos de mis planes, ilusiones y expectativas. Porciones de cosas que parecían ser demasiado perfectas (y quizás por estar tan cerca de ese imposible, dejaron de ser). Por las cuales daba la vida. Yo como persona, como esencia, como existencia. Todo lo que me define como yo y no como cualquier otra persona.
Todo eso, sin lugar a dudas era demasiado. Para implotar, desaparecer, hundirse, dejar de ser, estar y existir. Para desvanecerse, para dejarme, abandonarme. Modificarme terriblemente en relación a todo y a todos, desde pensamientos hasta sensaciones. Todo rápido, todo de una sola vez. Sin lugar a dudas demandaba demasiado.
Marcó una etapa en mi vida. Me obligó a crecer, a madurar. A dejar de depender. A revisarme para ver bien qué era lo que estaba haciendo mal. A analizarme en relación con mi ética, lógica y razón; a lo que pienso, siento y creo. Sobre mí y sobre los demás, lo que existe, lo que puede llegar a existir, lo que tendría que existir según mi punto de vista y el de los demás, lo que existió en algún momento y dejó de ser (y sus razones particulares diseñadas exclusivamente para el caso).
Empezó una serie de conflictos internos, desapareceres, necesidades de teletransportación, de dejar de existir, de irme de acá. Y todas sus derivaciones, tales como la maquinación, la necesidad de límites al dolor, y muchísimas cosas más que no me hace falta escribir.
Causas insignificantes, razones demasiado poco importantes en relación a la infinita valoración, a la extrema importancia, a la verdad de todo.
Muchísimas cosas sin entender. Siderales confusiones. Maquinaciones constantes y repetidas, siempre cíclicas. Hundimientos. Demasiado profundos. Como nunca antes. Modificaciones en formas de ver las cosas, de analizarlas y de actuar ante su aparición o suceso. Imposible me sería enumerar todo.
Hoy. Lunes. Primer aniversario del inicio de una de las peores etapas de toda mi existencia. Espero nunca se repita, nunca.

"Mirá Flor, las cosas que no se tienen que dar, no se dan; y las que no se tienen que seguir dando, se dejan de dar. Y es así, siempre. Asi que bancátela, dejá de maquinar, no da para más. No importa si te gusta o no, es así. Y punto. Cortala. Ahora mismo. Ropa sucia fuera." Gracias a vos, que seguro ni te acordás que me dijiste eso. Aunque seguramente no usaste las mismísimas palabras, fue algo así.

Aprendé a callar, la primer lección.
Apretá los dientes, masticátelo.

domingo, 1 de julio de 2007

Nada es para siempre.

Verdaderamente en algún momento de mi vida tuve el inocentísimo pensamiento, la banal creencia, de que algunas cosas eran para siempre.
Creía en la eternidad de la amistad, en la del amor, del respeto. Era uno de mis principios inamovibles. Crecí para darme cuenta de que las cosas no eran como yo pensaba y defendía, que las cosas son cíclicas y se modifican siempre sin cambiar. Nunca son iguales por demasiado tiempo, mi pensamiento estaba basado en la inocencia y la fantasía de un cuento, una historia, una irrealidad.Pero fue tarde. Ya todo el dolor y la desilusión habían entrado en mi cuerpo e inundado mi ser completamente. Por muchos ratos estuve así, sin querer admitir la realidad, que las cosas se habían modificado para un lugar en el cual yo no encajaba para nada, un lugar que no me gustaba ni era lo que yo esperaba. Pero hice o intenté hacer un click, o por lo menos hoy me gusta creer eso.
Decidí ya no esperar nada de nadie. Simplemente dejo que me sorprendan, por más triste que suene. Porque la desilusión me dolió como nunca me dolió nada en la puta vida, porque nunca más quiero sentir eso porque sinceramente es lo peor que hay. Dejé de planearme en relación con los demás, de prestarle atención al futuro y de planificar cada paso priorizando el futuro al presente. Solamente a veces lo hago, y esas veces me desilusiono como si fuese algo que va de la mano y es inseparable. Yo + Planes = Desilusión. Exactamente como desde siempre, como cuando era aún más chica. Asquerosa desilusión. Debido a eso, intento planificar hasta la espontaneidad, todo encubiertamente, como si fuese que me estoy intentando mentir a mi misma (como si eso fuese posible). Y soy perfeccionista y analítica al cien por cien, y por lo tanto no dejo margen de sorpresa. Aunque a veces hay algunas cosas que me sorprenden, pero son solamente aquellas que no llegaron a entrar dentro de mis planes previsorios. A veces para mal, a veces para bien. Igual esas sorpresas no dejan de gustarme siempre.
Todo complicado, todo para complicar. Extremadamente de onda, absolutamente al pedo. De nada sirve, para nada lo recomiendo.

Un gran remedio para un gran mal.

Incredibilidades

Es increíble cómo el tamaño de las cosas no varía con respecto a su sentido, y cómo esos sentidos varían según cada persona y cada momento. No importa si las cosas son grandes o chiquitas, ni su color, ni a lo que se refieren, ni que las provoca, ni nada con respecto a ellas. Porque ningún parámetro se puede crear para medirlas y controlarlas, para poder predecir si tal o cual cosa te va a sorprender definitivamente. Es prácticamente inentendible el hecho que produce la imposibilidad de inventarlos, porque no existen cosas que no estén sujetas a modificaciones sean importantes o sutiles, como así también resulta muy complicado para mi entender las posturas de aquellos seres que no entienden que las cosas no son siempre iguales y nunca pueden volver a ser lo mismo. O que las personas no cambian sino que se modifican.
Las relaciones cuando se modifican nunca vuelven a ser exactamente lo mismo. Porque son relaciones diferentes, porque pequeñas cosas de las mismas se modifican y porque cada roce da ideas diferentes en lo relativo a las personas. Por esto, son mejores o peores, si es que existe esa terminología en lo respectivo a las relaciones humanas.



Y YA NO PUEDE SOPORTAR LA PENDEJADA
DE QUE TODO ES IGUAL, SIEMPRE IGUAL,
TODO IGUAL, TODO LO MISMO.

Complicar

Complicar las cosas es algo normal para todas las personas, ya que todos tendemos a querer hacernos los superhéroes y siempre tiramos más por la sobrestimación que la subestimación. Siempre elegimos cosas que nos parecen imposibles para ver si las podemos lograr. Todos tenemos un poco de ambición y queremos probarnos constantemente llevando todo hasta el límite para ver hasta donde podemos controlar las situaciones. Y si no somos todos, por lo menos soy yo.
Por hacer estas cosas, paso mucho tiempo analizando todo. Razones, hechos, consecuencias, causas, posibilidades, precauciones, acciones, estereotipos, espontaneidades. Todo.
Gracias a estos análisis llego a conclusiones. Y esas conclusiones suelen ser contradictorias, porque analizan tanto una parte de las cosas como su porción de factores contrarios. Por lo tanto arribo a contradicciones, que quizás no son más que el sobrepensamiento de las cosas y el logro inconsciente de la complicación a la cual sin querer se quiere llegar para probar esa nada que hay que probar.
Pero no siempre son malas las complicaciones, porque significan que a uno le importan tanto las cosas que las gira en todos los sentidos que se le ocurren para encontrarle los defectos. Perfeccionismo, posiblemente. O también pueden significar que estamos tan al pedo y las cosas nos resultan tan simples que las complicamos para que sean más entretenidas.
A veces las complicaciones tienen resultados positivos, porque las resolvemos y nos sentimos bien con nosotros mismos porque llegamos a una conclusión de aún mayor lugar en el escalafón de todos los días, ese que tiene muchos escalones sobre los cuales algún día escribiré detalladamente. Pero otras es malísimo. Porque se vuelve un ciclo sin respuestas, y no se llega a ningún lado excepto a aquel lugar donde hay un cartelito que dice -Sos un fracaso-. Y te hace sentir espeluznantemente.

Me aburro y tengo frío. Estuve hablando de complicar y por eso escribí todo esto. Con martimunchiss,.

Para ganar o empatar, prefiero sonreír
Mirar dentro de mí, fumar o dibujar
Para que complicar, complicar.