sábado, 10 de mayo de 2008

La boa se tragó al sol.

Somos una sucesión de instantes perdidos y dispersos en tiempo y espacio. Marcamos nuestro camino constantemente a través de nuestras decisiones. Esto no implica que tengamos la facultad de decidir que es lo prescindible o liviano, o lo facultativo. El destino anda siempre rondando y haciendo preguntas, y como en un diagrama de flujo, nos lleva a un lado o a otro. Pero eso no implica que uno pueda eximirse de sus responsabilidades usándolo como excusa. Hay que cuidarse de las decisiones, afectan todo el camino. Y del tiempo. Y disfrutar, reír y mirar atardecer. Para que la boa no se coma al sol, y los placeres acaben con los planes.

1 comentario:

jerónimo dijo...

Creo que el destino está marcado, y ser marca mediante decisiones, por eso las que tome cada uno no están mal; solo son caminos que te llevan al lugar que estás destinado, ¿pero porque el destino?... Solo somos animales; ¿Los gatos, las ranas tienen un destino?, no me separo del instinto animal y de la naturaleza, quizás solo seamos vida de la misma manera que un insecto, con la diferencia de que sabemos lo que estamos haciendo; pero nunca a donde vamos, ni de donde venimos, como los otros seres vivos. Es un desfile suave, de ideas, de decisiones, de relaciones... Es vida interrelacionandose.

Un beso,


jerónimo.